
Duermo. No. Duermo y sueño.
Sueño con la ligereza que sólo tienen los que no están atados a nada
y con la profundidad de quien tiene siempre algo que contar.
Es probable que tú tengas algo que contar. Que contarme.
Piensa ¿puede esperar?
Si es así, cuéntamelo mañana y te escucharé con la paciencia de haber dormido más de ocho horas.
Si no es así, tienes dos opciones:
Sueño con la ligereza que sólo tienen los que no están atados a nada
y con la profundidad de quien tiene siempre algo que contar.
Es probable que tú tengas algo que contar. Que contarme.
Piensa ¿puede esperar?
Si es así, cuéntamelo mañana y te escucharé con la paciencia de haber dormido más de ocho horas.
Si no es así, tienes dos opciones:
Puedes unirte a mí en mi sueño y decirme lo que me tengas que decir en clave surrealista, para luego yo mostrarte cosas que tus ojos despiertos nunca verán,
o puedes dar dos golpecitos a la puerta, entrar, despertarme.
Escucharé con una sonrisa cada palabra que tus labios pronuncien.
Todas las palabras del mundo.
Pero habrás despertado a un soñador. A un gran soñador.
Quizás al mejor soñador del mundo.
¿Podrías vivir con eso?



















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